El silencio antes de la sentenciaY mientras el juez leía el veredicto final, mi sonrisa solo se hizo más amplia.
La bofetada no dolió como esperaba. Dolió más. No por el escozor, aunque el escozor fue inmediato, ardiendo con fuerza en mi pómulo, tan intenso que me hicieron llorar los ojos y apretar los dientes. Dolió porque resonó. El sonido rebotó en las paredes de mármol del pasillo del juzgado como un disparo en una … Read more