El pequeño fugitivo del hospitalLa pequeña figura, envuelta en una sábana blanca, se deslizaba por el pasillo desierto hacia la libertad de la noche.
La pequeña bajó del banco con serenidad. No derramó ni una lágrima. No se quejó. Tan solo miró a Luis. —No era “una tontería” —dijo, volviendo finalmente la mirada hacia Javier—. Es agua bendita. De la Catedral. Mi abuelita dice que cuando ya no queda nada… Dios sí escucha. Javier sintió un pinchazo de rabia … Read more