Un cheque para alejarme de su hijo.
Me llamo Audrina Montenegro, y hubo un tiempo en que creí que la paciencia podía ganarse el respeto. Creía que si aguantaba en silencio lo suficiente, si sonreía en los momentos adecuados y ocultaba mi incomodidad en los inadecuados, al final sería vista: no como una forastera, ni como una carga, sino como una mujer … Read more