Me llamaban ‘la chica del café’. Sabotearon mi trabajo. Se rieron cuando reaccioné. No sabían una cosa: yo era la sombra que salvó al general. Trece francotiradores fallaron. Yo solo tenía una bala. Esta es mi historia.
El aire del desierto era tan denso que podías saborear el polvo. El sol del mediodía golpeaba el hormigón de Almería como un horno a 45 grados. Un silencio incómodo lo envolvía todo. Era el silencio de trece francotiradores de élite—todos hombres, todos condecorados, todos rebosando arrogancia—que acababan de fallar un disparo imposible. Trece estampidos … Read more