Despidió a su empleada años atrás, hasta que un reencuentro en el aeropuerto lo dejó sin palabras.
El sonido de maletas rodando y anuncios automatizados de vuelos era el único ruido que Rodrigo Méndez escuchaba. Era la banda sonora de su vida, un ritmo constante de movimiento hacia adelante. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas era un caos de rostros estresados y prisas. Gente con abrigos discutía con azafatas. Niños arrastraban peluches por … Read more