El millonario castiga a su hijo arrogante quitándole la herencia y obligándolo a casarse con una humilde campesina, y lo que descubre meses después lo deja sin palabras2 min de lectura

**Diario de un padre arrepentido**

Estaba harto de sacarle las castañas del fuego. La voz me temblaba de rabia, pero la mantuve firme.

—¿Cuántas veces más, Rodrigo? Ya no aguanto tu soberbia.

Mi hijo seguía hundido en el sofá, absorto en su móvil. Traje de diseñador, reloj de oro, ese perfume carísimo que huele a pretensión.

—Venga, papá, no exageres. Al fin y al cabo, soy tu único hijo. Siempre me sacas los problemas de encima.

Avancé hacia él, decidido.

—Exacto. Siempre. Y se acabó. O cambias, o lo pierdes todo.

Rodrigo soltó una risotada.

—Otra vez con el mismo sermón.

—No es un sermón —dije, sereno—. Es una condición. Te casarás con una mujer humilde. Sin dinero, sin influencias. De pueblo. Nada de modelos ni *it girls*. O te borro del testamento.

La sonrisa se le heló en los labios.

—¿Estás de broma?

—No. Y si crees que es temporal, te equivocas.

A la semana, lo dejé en pelotas. Tarjetas bloqueadas, el coche embargado, hasta la ropa le quité. Lo llevé a un pueblo perdido de Castilla y le presenté a Lucía, una lechera. Sin maquillaje, con un vestido sencillo, manos callosas. Estaba seguro de que huiría a los dos días, rogando por su fortuna.

Pero tres meses después, al volver, me llevé el susto de mi vida.

Allí estaba mi hijo, con las mangas remangadas y cubierto de barro, riendo como un crío mientras ayudaba a su mujer a dar de comer a los cerdos. Sin asco, sin quejarse.

Cuando me vio, no hubo reproches ni súplicas. Solo dijo, orgulloso:

—Padre, te presento a mi esposa. Esperamos un hijo.

Me quedé mudo.

El niño mimado que odiaba el olor a establo ahora era un hombre. Tranquilo. Feliz.

—No quiero volver a la vida de antes —confesó—. Aquí, por fin, siento que vivo.

Y entonces lo entendí: quise castigarlo… y, sin querer, le di el mayor regalo.

*Moraleja: A veces, el rigor es el mejor abrazo.*

Leave a Comment