El regreso del esposo que creía muertoY en sus ojos no había amor, solo la fría determinación de cobrar una deuda olvidada.
La puesta de sol sobre Villalaguna se apagaba lentamente, como si se resistiera a abandonar la tierra. Las nubes desgarradas, iluminadas de carmesí, se reflejaban en las aguas oscuras del río Duero, que parecía inundado no de agua, sino de sangre espesa y fría. En la vieja y musgosa espadaña del cementerio de Santa María, … Read more