La mancha del puebloNadie se atrevía a mirarme a los ojos, pero sentía sus miradas clavadas en mi espalda como puñales.
A Zoya en el pueblo de Fresneda la llamaban «la marcada». Todos lo sabían. No por malicia, sino por la antigua costumbre de los pueblos de poner etiquetas a todo lo que se salía del gris camino de destinos comunes. Sucedió hace mucho, cuando ella acababa de empezar noveno curso. Por aquel entonces, llegó a … Read more